Ayudar a mi perro con el miedo a los ruidos fuertes

Un gran poder trae consigo una gran responsabilidad, pero a veces también una gran molestia. Los perros pueden presumir de su sentido auditivo, ¡es tres veces más sensible que el de los humanos! Lo malo es que los sonidos fuertes son realmente fuertes para sus oídos. 

Los perros pueden generar fobias a los sonidos fuertes o estruendosos. Los primeros en esa lista son los fuegos artificiales, así lo han detectado varios estudios.

La Universidad de Bristol, en Reino Unido, hizo una investigación en 2018 en la que identificó que la mitad de los perros urbanos sufre alguna de las manifestaciones de miedo a los fuegos artificiales. 

Científicos de la Universidad de Oslo hicieron también un análisis y consiguieron que 23% de los perros estudiados reportaban miedo a los ruidos. El estruendo de los fuegos artificiales era la principal fuente de que ese miedo deviniera en terror, por encima de otros detonantes como disparos, truenos de tormentas y el ruido de vehículos. 

Pero estos que hemos nombrado no son los únicos, también pueden desarrollar aversión al sonido de los truenos, la televisión, de artefactos electrónicos, del tráfico o incluso de la música.

La reacción física a los ruidos fuertes 

hora bien, ¿qué pasa exactamente en el organismo del perro con estos ruidos estruendosos? Cuando el sonido es muy elevado, y sobre todo si se produce de sorpresa, aumentan en el animal los niveles de adrenalina y de cortisol, esta es una hormona producida por las glándulas suprarrenales. 

Es un proceso natural que prepara al organismo para enfrentar una amenaza. Una vez que esta se supera, los niveles de cortisol y adrenalina bajan. Todo vuelve a la normalidad. Es similar con el cuerpo de los humanos. 

El problema ocurre cuando esos niveles de cortisol y adrenalina permanecen elevados por más tiempo del normal, porque el perro está expuesto a una amenaza que lo sobrepasa. Es allí lo que marca la diferencia entre el temor y la fobia. 

Los perros y la fobia a los ruidos fuertes

Origen de la fobia de los perros a los ruidos

Los orígenes de la fobia pueden ser varios: traumas, mala socialización, predisposición o simplemente pueden aparecer en algún punto de la vida. Lo que no ocurre es que desaparezca sola. Es más probable que el animal esté perdiendo audición y por tanto no se asuste tanto como antes. 

Es factible que un perro desarrolle un trauma asociado a hechos que involucren sonidos fuertes. Por ejemplo, haber sido atacado con fuegos artificiales, lastimado por un vehículo, vivir un episodio de peligro durante una tormenta. 

Pero no es indispensable la ocurrencia de un evento terrible en el pasado. En ocasiones simplemente obedece a que en sus primeros meses de vida, en especial los seis primeros, no tuvo contacto con alguno de estos ruidos. Eso explica, por ejemplo, que los perros de caza no se escandalicen más allá de lo normal con los disparos. 

Hay estudios que indican que los perros que han sido castrados a edades tempranas también pueden desarrollar una aversión a los ruidos fuertes. 

Mientras que razas como los border collies y, en alguna medida, los pastores alemanes pueden desarrollar fobia a sonidos muy fuertes o estruendosos. 

Lo importante es que si tu mascota tiene alguna conducta errática, como la que te indicamos en la infografía, consultes con tu médico veterinario. Incluso sería de gran ayuda si puedes mostrarle algún video de su comportamiento durante estos episodios estresantes. Si permaneces mucho tiempo fuera de casa y sospechas que algo anda mal con tu mascota, te convendría incorporar en la casa un dispensador de alimento con cámara

Acciones recomendables y tratamiento

A continuación te enumeramos algunas acciones básicas para cuidar a tu amigo canino cuando presenta fobia a los ruidos fuertes o estruendosos. 

  1. Cierra puertas y ventanas para reducir el ruido que viene de afuera. 
  2. Nunca, pero nunca, lo regañes por manifestar su incomodidad ante un ruido excesivo. 
  3. Tampoco hagas exactamente lo contrario: asustarte tú junto con tu mascota. 
  4. Mantén la calma, deja que te vea y que esté cerca de ti. 
  5. Mientras algunos veterinarios y etólogos aconsejan acariciar al perro, otros lo desaconsejan porque puede parecer una validación de que hay un peligro.. 
  6. Intenta darle alguna golosina cuando comience a inquietarse.
  7. Prueba si un juego sencillo de concentración puede desviar la atención de tu can.
  8. Acondiciona un espacio apartado y cómodo que le sirva de refugio durante la circunstancia ruidosa.
  9. Nunca lo obligues a salir de su refugio mientras perduren los ruidos fuertes.
  10. Acompáñalo de algún juguete especialmente diseñado para brindar sosiego a las mascotas.
  11. Durante momentos de calma, ponle, a muy bajo volumen, grabaciones del sonido que lo estresa. Evalúa si lo tolera. De ser así puedes ir acostumbrándolo a ese ruido.

Recuerda que debes consultar a tu médico veterinario para tener una evaluación precisa del caso de tu mascota. Este profesional, tanto más si cuenta con un video de su comportamiento, dará con el diagnóstico y el tratamiento adecuados. 

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