Cómo entender el lenguaje corporal canino

Los canes se comunican menos a través de los ladridos que por medio de todo su cuerpo. Cola, orejas, cabeza, ojos, patas, boca, cabeza y columna son el abecedario del lenguaje corporal de los perros.

¿Qué nos ayuda a saber el cuerpo del perro? Podemos identificar estados emocionales tales como alegría, relajación, estrés y disposición para atacar. 

Si bien es cierto que la postura o movimientos de ciertas partes del cuerpo dan señales de lo que siente el perro, estas señales deben mirarse en su conjunto. 

Y es que un mismo gesto, como ya veremos en detalle más adelante, se puede repetir en circunstancias muy diferentes. 

Incluso hay que evaluar el contexto en el que se encuentra el can: el espacio, la presencia de otros animales, qué personas tiene alrededor y las acciones que ha realizado recientemente. 

Será esta observación recurrente y la cercanía de tu perro los elementos que te harán interpretar el lenguaje corporal de mejor manera. 


En momentos de nerviosismo 

Cuando nuestro perro está frente a una situación incómoda o que no sabe cómo reaccionar se estresa. Y su cuerpo manda señales como las siguientes:

Lenguaje corporal canino en el estrés

Cuando está con otros perros, estas señales pueden indicar que quiere que lo dejen tranquilo. Incluso puede ponerse panza arriba, dar la espalda o sentarse de espalda como una declaración de que no quiere problemas.

En otras circunstancias puede gruñir o ladrar con los dientes hacia afuera como una forma de advertir, también a los humanos, que no está cómodo en ese momento, y que lo mejor es darle su espacio. 

Este tipo de señales son útiles de identificar cuando se tiene niños pequeños en casa, el lenguaje corporal canino nos puede decir que el bebé está incomodando al perro. Lo mejor, por tanto, es apartarlos. 

Los ojos también pueden evidenciar nerviosismo. Por ejemplo, los llamados “ojos de ballena”, que es cuando miran de lado o de reojo y queda expuesta la parte blanca del ojo. 

Preparándose para atacar 

Rara vez el perro va a atacar sin previo aviso a otro perro o a una persona. Lo usual es que dé avisos antes, como los del apartado anterior, que quieren decir que lo dejen tranquilo. 

Pero si aquello que lo perturba no retrocede o insiste en molestarlo, pondrá su cuerpo en posición de ataque, bien para defenderse o para intimidar. 

El lenguaje corporal canino en estos caso tiene estas indicaciones generales:

  • Cuerpo erizado o alineados cabeza, columna y cola. 
  • El cuello y la cabeza hacia arriba 
  • Jadear
  • Labios hacia arriba 
  • Orejas hacia adelante o pegadas a los lados 
  • Pupilas dilatadas y mirada firme
  • Morder como último recurso 

La cola puede variar, puede estar rígida. Otras veces puede estar sacudiéndose, en esos casos más hacia el lado izquierdo. 

Investigaciones recientes indican que los perros suelen agitar la cola hacia la izquierda cuando están en situaciones incómodas, mientras que la agitan hacia la derecha cuando están contentos o ven a alguien que les agrada. 

El lenguaje corporal de la alegría

Es quizá el código con el que estamos más familiarizados, además de ser el que más nos place ver en nuestros compañeros peludos. 

Sus principales señales son:

  • Saltar a la cara del dueño
  • Revolcarse
  • Postura de reverencia 
  • Echarse panza arriba 
  • Erizarse (piloerección)
  • Ladear la cabeza
  • Mover la cabeza como un látigo
  • Subir las orejas 
  • Mirada serena 
  • Pupilas dilatas (por juego intenso) 
  • Movimiento circular de la cola 

Se notará que hay señales repetidas en otras circunstancias. Efectivamente, el cuerpo erizado y la postura de reverencia (codos delanteros en el piso, cabeza al frente y trasero hacia arriba) también están presentes en momentos de incomodidad. 

No obstante, también están presentes en momentos de juegos, pero la rigidez de estas posturas dura menos tiempo. 

Por ejemplo, es común que un perro grande adopte la postura de reverencia frente a un perro más pequeño durante el juego. Es la manera de “ponerse a su altura” e invitarlo a jugar. 

Lenguaje corporal chilling 

Otra circunstancia positiva es cuando nuestro perro está relajado. Reconocer muy bien este estado nos dará una idea, por descarte, de cuándo algo lo molesta o estresa. 

  • En líneas generales, cuando el perro está tranquilo suele:
  • Mover la cola lentamente 
  • Tener mirada serena (pupilas pequeñas) 
  • Relamerse sus labios 
  • Mantener la cabeza y las orejas abajo 
  • Bostezar
  • Lamerse o lamer a otros perros  

Aquí hay otra repetición, pues relamerse o bostezar también están presentes en los estados de alerta o de querer estar a solas

Así que hay completar nuestra interpretaciones con el contexto. 

El código particular de tu firualis

Debes estar atento al comportamiento de tu perro en adelante, detallarlo mientras estás muy consciente del entorno, las personas y las circunstancias que está viviendo tu mascota. 

De esta manera vas a saber cuáles son los gestos, los movimientos y posturas que más destacan en situaciones de relajación, alegría, estrés o amenaza.

Esto te permitirá darle respaldo; es decir, acompañarlo cuando quiere jugar, dejarlo tranquilo cuando quiere tiempo y espacio para sí mismo. 

Asimismo, mantener tu serenidad cuando el perro se estresa. Sí, la tuya, porque ella le dará serenidad a tu animal de compañía. Porque lo peor que puedes hacer en esas circunstancias es transmitirle más nerviosismo.

Mantén a tu firulais contento

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